Los cantos rodados de piedras naturales permiten crear jardines armónicos, modernos y de bajo mantenimiento, aportando textura, color y movimiento a los espacios exteriores. Con diferentes tamaños y tonalidades —desde grises suaves y blancos luminosos hasta ocres y rojizos— se pueden diseñar senderos decorativos, riberas secas tipo “dry river”, canteros delimitados, espejos de agua, bases para plantas ornamentales y detalles paisajísticos que realzan muros y fachadas. Su forma redondeada y superficie pulida naturalmente no solo brindan una estética elegante y orgánica, sino que también favorecen el drenaje, reducen el crecimiento de malezas y ofrecen una solución duradera y resistente a la intemperie, ideal para transformar cualquier jardín en un entorno sofisticado y natural.